Sin tiempo para ir al dentista

Por un tema de horarios (suelo llegar a las 9 y salir a las 20), siempre he tenido lo de hacer recados, ir al médico e incluso cortarme el pelo bastante complicado. En el caso de ir al dentista, si le sumamos que nunca apetece, aun es mucho más complicado: de hecho hace unos años me dijeron que tenía los dientes muy torcidos y que era imposible que me pudiera cepillar adecuadamente, por lo que me recomendaron ortodoncia, y tuve que descartarlo porque eran muchas visitas (bueno, por eso y porque tampoco me apetecía llevar el aparato, aunque ahora hay algunos que casi no se notan).

El hecho es que lo de ir al dentista a arreglarme a la boca ya no lo podía alargar más (empezaba a tener flemones semana sí y semana también, así que más de una vez me habían tenido que dar antibióticos, y además había tendido varios episodios de dolor horrible).El problema vino cuando el doctor me empezó a decir todo lo que me tenía que hacer: hablo de memoria pero diría que eran dos implantes, varios empastes y una funda, y que de un par de piezas me tenían que matar el nervio; en total seis o siete visitas.

Por suerte, fui a otro dentista y me hicieron un diagnóstico muy documentado y estructurado y m explicaron que ellos hacían tratamientos agrupados. Con la sedación podían hacer de golpe todo lo que necesitaba, porque mientras te sedan estás medio dormido medio despierto pero no tienes conciencia del tiempo ni de nada así que pueden tirarse horas y horas trabajando.

Al final me cogí un día de vacaciones que me quedaba y me lo hice todo de golpe. Tardaron cinco o seis horas que no me acuerdo de anda y después por la noche dormí completamente relajado.

El hecho es que mi hicieron todo lo que me tenían que hacer de golpe. Fue rápido, cómodo y relativamente poco molesto, tanto el hecho de no tener que ir tantas veces como la intervención en sí, ya que al estar que no te enteras no se hace incómodo ni se te carga la espalda ni el cuello ni nada.

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