Sin hueso para los implantes

Me quedé sin dientes desde muy joven (de arriba y de abajo) y me puse la típica dentadura postiza. Durante años me funcionó bastante bien (fuera de alguna rozadura), al principio con crema fijadora y después tal cual. Sin embargo, con el tiempo empezaron los verdaderos problemas: me encía se había ido retrayendo y cada vez el encaje era peor (sobre todo abajo), así que tuve que volver a la crema y ni aun así.

El problema era que ya tenía una encía tan plana que la dentadura no encontraba encaje, sino que “flotaba” encima de ella. El dentista de toda la vida me dijo que él ya no podía hacer nada (estaba a punto de jubilarse), y me recomendó un especialista en implantes. Le dije que había una clínica de estas que anuncian por la tele delante de casa y que le estaban poniendo la ortodoncia a mi nieto mayor, pero me dijo que ni en broma, que esos eran unos chapuzas con el tema implantes, y que en temas de salud no debemos guiarnos por anuncios no por las ofertas, sino por recomendaciones de gente satisfecha, y él ya había enviado algunos pacientes para implantes a ese especialista y todos estaban encantados.

Así que pedí hora al especialista y me hicieron la visita. Me explicaron que después de tantos años sin dientes (y desde tan joven) había sufrido una retracción ósea severa y que no me quedaba demasiado hueso para poner implantes, pero me encargaron un tac par asegurarse.

Los resultados eran concluyentes. Abajo sí me podían poner implantes, unos estrechos y bastante inclinados, pero que quedarían perfectamente firmes. En cuanto arriba, en uno de los lados tenía poco hueso pero suficiente, pero en el otro literalmente no tenía nada de hueso, así que tuvieron que hacerme un levantamiento de seno maxilar con hueso artificial. La operación suena muy fuerte, pero me sedaron y no me enteré de nada: en una mañana me pusieron los implantes de abajo ya con una dentadura atornillada y me pusieron el hueso arriba.

A los pocos meses, me pusieron los implantes superiores clavados en el hueso que me habían puesto arriba unos meses antes, y la operación, como la primea, fue del todo ok.
Ahora, después de tantos años, es como di volviera a tener los dientes propios: como cuando tenía 20 años sin más limitación que el sentido común (por ejemplo, cuando como fuet, intento que sea del blando, y los garbanzos secos y el morro frito me los dejo reblandecer un poco en la boca antes de masticarlos.)

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